“Una pausa puede reencaminar la vida”
Introducción
Como toda situación humana, la realidad que conocemos no es una verdad absoluta ni única, sin embargo, la rutina y la costumbre nos hace creer que si lo es. Estamos tan ensimismados y acelerados (muchas veces yendo a ninguna parte), que nos es difícil apreciar lo bueno o incluso lo malo de la vida.
Por eso este escrito. Es un llamado a mirar tu vida, mi vida….la nuestra.
Desarrollo
Al nacer llegamos a los arrulladores brazos de nuestra familia, todo es calmo, suave, tranquilizador y con deseos y esfuerzo de los padres para que su hijo alcance una buena vida. Sin darnos cuenta, la vida moderna nos atrapa y seguimos el camino por el cual nos conduce. Esta nebulosa moderna está llena de posibilidades y oportunidades, sin embargo, lleva oculto en su estandarte la perdida de valores o costumbres de vida que resultan ser esenciales para conseguir un espíritu pleno.
La vida moderna nos ha llenado de medios pero nos ha hecho olvidar los fines. Conseguimos cosas, pero carecen de una finalidad más allá de poseerlas, buscamos conseguir cosas y no metas. Debemos tener tal o cual cosa, ganar un determinado sueldo pero, ¿para qué?. No creo que alguien tenga una respuesta. Preguntémonos
al menos ¿esto me hará feliz?. Esta vida llena de medios, a su vez origina la abolición de la gratuidad, pues lo que se valora en este contexto es lo material, olvida lo básico y lo simple, por lo que TODO tiene un precio. Sin embargo, lo básico y simple ¡¡¡es invaluable!!!!. Cómo cuantificar la alegría que se siente al ver y oír la carcajada de un niño; la tranquilidad encontrada cuando un amigo te abraza para aliviar tu angustia; cómo cuantificar el bienestar que entrega el beso de una madre a su hijo o los consejos que se reciben del padre. Debe mencionarse la rapidez de esta era; la gente habla, camina y piensa rápido, mas no en su vida sino que en su quehacer diario.
Otro aspecto negativo de la modernidad es la perdida de la capacidad de sociabilidad de la persona, dado por querer lograr mayor competitividad, producción o rendimiento, así se destruye lo que se conoce como “sociedad” y se da origen a una “masa de entes individualistas”, en donde cada ser piensa, trabaja y se beneficia a si mismo.
Frente al contexto anteriormente descrito, las personas tenemos dos opciones: seguir flotando en esta corriente moderna o hacer un alto para observar, pensar y decidir con profundidad de miras. La vida siempre te da la posibilidad para hacer una pausa, puede ser antes o después, pero se puede hacer y la vida ofrece la oportunidad en el preciso momento en que estamos listos para tal evento.
En pausa es posible recuperar la integración real a la sociedad y así lograr una visión de ella en su conjunto. Se puede ver al hombre atiborrado de cosas materiales y al hombre que no tiene nada. A partir de esta observación es posible dar pie al concepto de pobreza, que desde la perspectiva de las necesidades involucra a quienes no logren satisfacer las de carácter fundamental según la sociedad en la que esté inserto el individuo, siendo el alimento un claro ejemplo de este tipo de necesidades. Bajo este enfoque, la reacción será disminuir la insatisfacción por la no cobertura de tales necesidades (principalmente de tipo medibles como cantidad de comida, materiales para una casa, etc), pero se olvidan otras variables como la esperanza de vida, analfabetismo y condiciones de salud, o la vulnerabilidad, el riesgo, y la falta de representatividad en la comunidad total que afectan a los pobres. Estos aspectos han sido incorporados en las últimas definiciones de pobreza, sin olvidar el concepto de carencia material. Ejemplo de nuevas definiciones es la siguiente:
“Si desarrollo humano es acerca de aumentar alternativas, pobreza significa que las oportunidades y alternativas más básicas para el desarrollo humano son denegadas- tener una vida larga, saludable y creativa y disfrutar de un estándar de vida decente, libertad, autoestima y respeto por lo otros”.
Así, la pobreza es más que la falta de cosas, es también la falta de oportunidades, la falta de educación, incluso la falta de anhelos, sueños y deseos, pues no se visualizan tiempos mejores que los vividos. Cómo no reaccionar cuando alguien vive bajo tales condiciones. Cómo pretender seguir en la corriente de la modernidad sin incorporar la visión de que podemos contribuir en ayudar a alguien para que sea feliz.
La concepción actual de sociedad moderna podría dar pie a un nuevo tipo de pobreza, más agudo y crítico: pobreza del alma, donde la angustia por cosas materiales deriva en consumismo, eliminando la carencia física de cosas pero implantando la carencia de felicidad.
Si todos aportamos en la medida de nuestras posibilidades, por mínimo que sea, estaremos contribuyendo en el proceso de desarrollo pleno de una persona, dando felicidad a su familia, a nosotros mismos y a quienes nos rodean. Estaremos dando sentido a la vida.
Llamo a VER todas las caras de la moneda de nuestra sociedad, ver a nuestro alrededor y brindar nuestras capacidades y talentos a quienes lo puedan necesitar. Ver nuestra propia vida pasada y finalmente entender cuan vacía y superficial era, sin destinos ni alegrías significativas.
Conclusión
Pertenecer a una sociedad moderna y desarrollada es un privilegio, pero podría conducirnos a la desdicha si no incluimos aspectos tradicionales y obvios de antaño, como que el hombre es y debe ser un ser sociable que forma parte de una comunidad, que las cosas imperdibles de la vida son gratuitas y simples y que el fin último de la vida es desarrollarnos como individuos para alcanzar la plenitud, con ello la felicidad y así, entregar ésta a los demás traducida en amor.
Como toda situación humana, la realidad que conocemos no es una verdad absoluta ni única, sin embargo, la rutina y la costumbre nos hace creer que si lo es. Estamos tan ensimismados y acelerados (muchas veces yendo a ninguna parte), que nos es difícil apreciar lo bueno o incluso lo malo de la vida.
Por eso este escrito. Es un llamado a mirar tu vida, mi vida….la nuestra.
Desarrollo
Al nacer llegamos a los arrulladores brazos de nuestra familia, todo es calmo, suave, tranquilizador y con deseos y esfuerzo de los padres para que su hijo alcance una buena vida. Sin darnos cuenta, la vida moderna nos atrapa y seguimos el camino por el cual nos conduce. Esta nebulosa moderna está llena de posibilidades y oportunidades, sin embargo, lleva oculto en su estandarte la perdida de valores o costumbres de vida que resultan ser esenciales para conseguir un espíritu pleno.
La vida moderna nos ha llenado de medios pero nos ha hecho olvidar los fines. Conseguimos cosas, pero carecen de una finalidad más allá de poseerlas, buscamos conseguir cosas y no metas. Debemos tener tal o cual cosa, ganar un determinado sueldo pero, ¿para qué?. No creo que alguien tenga una respuesta. Preguntémonos
al menos ¿esto me hará feliz?. Esta vida llena de medios, a su vez origina la abolición de la gratuidad, pues lo que se valora en este contexto es lo material, olvida lo básico y lo simple, por lo que TODO tiene un precio. Sin embargo, lo básico y simple ¡¡¡es invaluable!!!!. Cómo cuantificar la alegría que se siente al ver y oír la carcajada de un niño; la tranquilidad encontrada cuando un amigo te abraza para aliviar tu angustia; cómo cuantificar el bienestar que entrega el beso de una madre a su hijo o los consejos que se reciben del padre. Debe mencionarse la rapidez de esta era; la gente habla, camina y piensa rápido, mas no en su vida sino que en su quehacer diario.Otro aspecto negativo de la modernidad es la perdida de la capacidad de sociabilidad de la persona, dado por querer lograr mayor competitividad, producción o rendimiento, así se destruye lo que se conoce como “sociedad” y se da origen a una “masa de entes individualistas”, en donde cada ser piensa, trabaja y se beneficia a si mismo.
Frente al contexto anteriormente descrito, las personas tenemos dos opciones: seguir flotando en esta corriente moderna o hacer un alto para observar, pensar y decidir con profundidad de miras. La vida siempre te da la posibilidad para hacer una pausa, puede ser antes o después, pero se puede hacer y la vida ofrece la oportunidad en el preciso momento en que estamos listos para tal evento.
En pausa es posible recuperar la integración real a la sociedad y así lograr una visión de ella en su conjunto. Se puede ver al hombre atiborrado de cosas materiales y al hombre que no tiene nada. A partir de esta observación es posible dar pie al concepto de pobreza, que desde la perspectiva de las necesidades involucra a quienes no logren satisfacer las de carácter fundamental según la sociedad en la que esté inserto el individuo, siendo el alimento un claro ejemplo de este tipo de necesidades. Bajo este enfoque, la reacción será disminuir la insatisfacción por la no cobertura de tales necesidades (principalmente de tipo medibles como cantidad de comida, materiales para una casa, etc), pero se olvidan otras variables como la esperanza de vida, analfabetismo y condiciones de salud, o la vulnerabilidad, el riesgo, y la falta de representatividad en la comunidad total que afectan a los pobres. Estos aspectos han sido incorporados en las últimas definiciones de pobreza, sin olvidar el concepto de carencia material. Ejemplo de nuevas definiciones es la siguiente:
“Si desarrollo humano es acerca de aumentar alternativas, pobreza significa que las oportunidades y alternativas más básicas para el desarrollo humano son denegadas- tener una vida larga, saludable y creativa y disfrutar de un estándar de vida decente, libertad, autoestima y respeto por lo otros”.
Así, la pobreza es más que la falta de cosas, es también la falta de oportunidades, la falta de educación, incluso la falta de anhelos, sueños y deseos, pues no se visualizan tiempos mejores que los vividos. Cómo no reaccionar cuando alguien vive bajo tales condiciones. Cómo pretender seguir en la corriente de la modernidad sin incorporar la visión de que podemos contribuir en ayudar a alguien para que sea feliz.
La concepción actual de sociedad moderna podría dar pie a un nuevo tipo de pobreza, más agudo y crítico: pobreza del alma, donde la angustia por cosas materiales deriva en consumismo, eliminando la carencia física de cosas pero implantando la carencia de felicidad.
Si todos aportamos en la medida de nuestras posibilidades, por mínimo que sea, estaremos contribuyendo en el proceso de desarrollo pleno de una persona, dando felicidad a su familia, a nosotros mismos y a quienes nos rodean. Estaremos dando sentido a la vida.
Llamo a VER todas las caras de la moneda de nuestra sociedad, ver a nuestro alrededor y brindar nuestras capacidades y talentos a quienes lo puedan necesitar. Ver nuestra propia vida pasada y finalmente entender cuan vacía y superficial era, sin destinos ni alegrías significativas.
Conclusión
Pertenecer a una sociedad moderna y desarrollada es un privilegio, pero podría conducirnos a la desdicha si no incluimos aspectos tradicionales y obvios de antaño, como que el hombre es y debe ser un ser sociable que forma parte de una comunidad, que las cosas imperdibles de la vida son gratuitas y simples y que el fin último de la vida es desarrollarnos como individuos para alcanzar la plenitud, con ello la felicidad y así, entregar ésta a los demás traducida en amor.
